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Combatir la contaminación y cuidar nuestra salud

La calidad del aire ha sido uno de los temas más recurrentes a lo largo del año 2019 y es que es imposible desviar la mirada cuando el aire se convierte en algo visible por culpa de la contaminación.

Las famosas “boinas” de contaminación de ciudades como Madrid o Barcelona se miran con otros ojos, más allá del asombro, cuando se arroja información sobre cómo la calidad del aire afecta a la salud de las personas en España.

Según un informe realizado por Ecologistas en Acción, el 97% de la población española estuvo expuesto durante 2018 a niveles de contaminación en el aire que superaban los límites marcados por la Organización Mundial de la Salud. Las ciudades con el aire de peor calidad son Madrid y Barcelona y sus respectivas áreas metropolitanas, que llevan décadas incumpliendo las normativas europeas de contaminación. Además, aunque existen variaciones en las cifras mostradas por diferentes estudios, la conclusión es clara: la contaminación es causa de muerte prematura en miles de personas en España. En el caso de la Escuela Nacional de Sanidad, estimaba en 2018 que 93.000 personas habían muerto prematuramente a lo largo de la última década en España a causa de la contaminación.

Conocer al enemigo

Conocer la calidad del aire no es tan evidente como comprobar si está lloviendo o no, por lo que, ¿cómo se puede comprobar la calidad del aire?

Actualmente, la forma más sencilla que hay para acceder a estos datos es acudir a portales web sobre meteorología. Existen numerosos sitios web que informan sobre la calidad del aire y uno de ellos es el de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). La AEMET ofrece el llamado “Índice diario de calidad del aire”, aunque en su web se puede encontrar en la sección de predicciones bajo el nombre de “Composición química de la atmósfera”.

A través de diferentes códigos de color y selección de franjas horarias podemos visualizar sobre un mapa de la Península Ibérica la calidad del aire en España. En este mapa se indica los niveles de:

  • Ozono (O3)
  • Dióxido de nitrógeno (NO2)
  • Monóxido de nitrógeno (NO)
  • Monóxido de carbono (CO)
  • Dióxido de azufre (SO2)
  • Partículas en suspensión de tamaños menores de 10 micras (PM10)
  • Partículas en suspensión de tamaños menores de menores de 2,5 micras (PM2,5)

Estos datos son recogidos por las numerosas estaciones de control atmosférico repartidas por todo el territorio.

La AEMET explica con la siguiente tabla la leyenda de su mapa sobre la calidad del aire en España, pero como ya se ha comentado, existen numerosas webs que aportan este tipo de información además del visor de calidad del aire ofrecido por el Ministerio para la Transición Ecológica.

 

Salud resentida

Numerosos estudios demuestran que la concentración de contaminantes atmosféricos afecta a la salud de las personas.

Afecciones como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o las alergias son algunas de las más comunes que derivan de la contaminación atmosférica. En el caso de las alergias éstas se activan con mayor velocidad al combinarse alérgenos con contaminantes atmosféricos.

En cuanto a las cardiopatías, la Fundación Española del Corazón indica que las partículas en suspensión (PM) son capaces de pasar de los pulmones al torrente sanguíneo reduciendo la capacidad vasodilatadora de las arterias (lo que a largo plazo puede desembocar en una  arterosclerosis) y aumentando la coagulabilidad y con ello las probabilidades de padecer accidentes trombóticos, como infartos de miocardio.

Por último, la contaminación atmosférica también puede afectar a nivel neurológico, acelerando el envejecimiento cerebral. Otros importantes problemas de salud con los que se ha llegado a relacionar la baja calidad del aire son la ansiedad, la depresión, el cáncer de pulmón o el cáncer de mama, entre otras.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Grup La Pau considera vital actuar frente a lo que pone en peligro la salud propia y de los demás. Esta máxima, que normalmente se aplica a su servicio de asistencia sociosanitaria de calidad, es compatible con los siguientes consejos para que el ciudadano de a pie pueda combatir la contaminación atmosférica.

En primer lugar, reducir el uso de los vehículos propios o hacer un uso responsable de los mismos. Si es posible, optar por el transporte público, ir en bicicleta o caminando a los sitios será menos contaminante que utilizar el coche. Si es inevitable, siempre está bien contar con más de un pasajero que vaya al mismo destino para reducir el número de vehículos en circulación.

La contaminación atmosférica también es producida por un consumo de energía irresponsable, por eso es importante mantener un aislamiento adecuado en nuestros hogares, así como asegurarnos de utilizar electrodomésticos con certificado de eficiencia energética no menor al grado A+, ya que a partir de éste son los más eficientes.

El consumo de alimentos ecológicos y/o de proximidad o kilómetro 0 también contribuyen a reducir la contaminación. Las 3 R (Reducir, Reutilizar y Reciclar) un clásico que también se puede aplicar para combatir la contaminación atmosférica.

En lo referente a cómo combatir la contaminación en relación con nuestra salud, lo mejor será llevar una vida lo más saludable y activa posible. Una buena alimentación y actividad física pueden ser unos de los mejores aliados para contrarrestar el efecto de la contaminación en nuestro cuerpo. En el caso de vivir en una gran ciudad, como Barcelona o Madrid, será mejor evitar hacer deporte en aquellas calles o avenidas por las que transcurra mucho tráfico o se den muchos atascos y, con ello, acumulación de gases insalubres.